miércoles, 21 de mayo de 2014

Ensalada de coliflor con ajitos fritos y gambones

De verdad de la buena que la foto no hace justicia a esta ensalada. Está riquísima y os invito a que comprobéis que no exagero nada. Hasta ahora, como cuelgo mis recetas con toda la confianza del mundo creyendo que sólo nosotras (las hermanas y una Marx) leemos el blog, ni he caído en la cuenta de dar una lista de los ingredientes necesarios, pero ya es hora de que remedie semejante olvido:
INGREDIENTES:
Una coliflor. Pero no una cualquiera, la mejor y más bonita del puesto del mercado (si es el de Feria, aún mejor).
Cinco o seis dientes de ajos.
Seis gambones enormes, enormes.
Aceite, vinagre y sal.
ALLÁ VAMOS:
No puede ser más fácil. Limpiamos y troceamos la coliflor y la ponemos a hervir en una olla. A mí me gusta que quede crujiente, por lo que unos diez minutos van bien. Tengo una amiga que afirma que uno de los signos por los que se puede colegir que soy brujita o similar es que mi casa no huele a coliflor hervida durante ese proceso, y es cierto. Un misterio sin respuesta pero que hace que no tenga ningún reparo en cocinar esta verdura. Tanto mejor.
Mientras hierve la coliflor, quitamos a los gambones cascaras, cabezas y colas, que junto con una hojita de laurel y una pizca de brandy nos dará para un caldo maravilloso que siempre será bienvenido cuando hagamos un arroz o fideuá. Reservamos los gambones pelados y cortamos en láminas finitas los dientes de ajo desprovistos de la piel. Ponemos el aceite (no pienso aclarar jamás que es aceite de oliva. No compro de girasol desde que era estudiante, pero allá cada cual, que hay gente muy loca) a calentar y cuando esté listo freímos los ajitos. Ya va siendo hora, mientras tanto, de escurrir la coliflor, pasarla a una fuente y rociar con sal gorda (siempre; cocinar con sal fina es de majaras). Cuando estén tostados pero no quemados los ajitos, apartamos y vertemos junto con el aceite sobre la coliflor, y  aliñamos con vinagre. En la misma sartén salteamos los gambones. Yo corté antes cada uno en cuatro partes. Un par de minutos con la cuchara de madera volteando para que se hagan por igual pero sin secarlos y añadimos a la ensalada. Ya la tenemos lista para enfriar en la nevera. En un par de horas es una delicia, pero al día siguiente, ni os cuento. 
Este plato marida perfectamente con Villette, de la señora Bronte, por dos razones. La primera es porque da la casualidad de que es justo lo que ando leyendo y que os recomiendo encarecidamente. Qué disfrute, por dios! Y la segunda es porque a los british, gustándoles tanto las verduritas y tal, las hacen con poquísima gracia (que no saben comer, vamos) y esta receta sí la tiene. Para compensar, un número extraordinariamente numeroso (en proporción al tamaño de su isla) de los grandes genios que la literatura ha dado, son british. No se puede tener todo!

3 comentarios:

  1. A MI TAMBIÉN ME GUSTA AL DENTE, QUE BUENA!!! ESPERO COMERLA PRONTO EN TU CASA QUE NO HUELE, JEJEJE

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  2. Buenos días.
    La coliflor me encanta, los gambones ni te cuento y de las hermanas Brönte, no te digo ná. Así que esta es una entrada perfecta!!
    Besitos.

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  3. Muchísimas gracias por tu comentario. Eres la primera persona que nos escribes sin ser de la family! Revolucionadas estamos! Tienes un blog fantástico. No sé a qué esperan algunas editoriales para hacerte una oferta que no puedas rechazar. Gracias de nuevo y un besazo.

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