sábado, 13 de septiembre de 2014

Judías con Chirlas

Cuando vi esta receta en el libro "La comida de la familia Ferrán Adría" se me vino a la mente Portugal, día de lluvia, de mucha lluvia, con mi hermana Belén. Nos fuimos de fin de semana al Cabo de San Vicente y como llovía tanto...decidimos volvernos al día siguiente con el maletero lleno de latas de paté de sardinas.
 Como nos pudimos reír con todo lo que nos pasó en un día y medio que estuvimos allí. Empezando con el dueño del hotel que vino a la habitación para darnos mantas y entro con un cigarro y como se le cayó la ceniza al suelo fue al baño tranquilamente, cogió un poco de papel higuiénico le plantó saliva y quito la ceniza del suelo!!! siiiii, a mi se me salían los ojos!!! Que conste que era un buen hotel... pero el dueño algo peculiar.
 Bueno, pues cuando decidimos volvernos para Sevilla con toda la pena del mundo, porque era imposible bañarse en la playa... nos compramos dos collar de conchas para alegrarnos el camino. Allí que íbamos las dos más feliz que una perdiz con nuestros collares y nuestro disco de Bebe. Y Belén actuando de hermana mayor, me dice de pronto.
 -Sabes Carolina de mi corazón, que antes de salir de Portugal nos vamos a comer un buen pescaito en el Puerto, mirando el mar y viendo llover, que también es muy bonito.
-Pues me parece muy bien, Belén.
Y allí que paramos, y más que reímos. Yo me pedí un delicioso pescado al horno. y ella algo que no entendimos a traducir, era como algo con almejas en salsa. Pues vaya tela, le plantaron un plato de judías con tres almejas!!!! todavía lo cuento y me da la risa. Pobre hermana, le faltaba llorar!!!! En aquel entonces odiaba ese guiso. Tuvimos que compartir mi pescado... porque no le quedaron ganas de pedir otra cosa y arriesgarse.



Belén va por ti!!!
Necesitamos para dos personas, 180 gr de chirlas, 400ml de caldo de pescado, picada, sofrito, un bote de judías blancas, sal y pimienta negra.
La picada y el sofrito es el mismo que utilicé en la receta de Arroz Negro con Sepia.
Primero limpiamos las chirlas, dejándola en agua con sal para que expulse la posible arena que tenga, yo las dejo como una horita.
En una ollita baja, pongo el sofrito y le añado las judías, lo muevo todo muy bien y añado el caldo de pescado. Pasado 15 min añado las chirlas y la picada, y dejo cocer hasta que las chirlas estén abiertas. Ya solo nos queda poner un poco de pimenta negra y añadir un poco de sal.
El sabor que le da la picada y el sofrito con el romero y el tomillo que lleva lo hace una mezcla deliciosa con las chilas y las judía.
Como para el arroz negro necesitaba 600ml de caldo de pescado, y para esta receta 400ml, pues en la misma semana hice los dos platos. Es evidente que compré 1litro de caldo de pescado Aneto y no quería que se me pusiera malo.
Y ahora solo me queda deciros... que disfrutéis del fin de semana. 

7 comentarios:

  1. Ya empezamos con los guisos. uhmmmmmmmmm. Por cierto gracias a ti he conocido ese maravilloso libro de Ferran y ya le estoy dando utilidad, tan agradecido estoy que os he dedicado la última entrada de mi blog: Carpaccio de bonito con cebolleta y cilantro. (http://detapasporsevillayotrascosillas.blogspot.com.es/2014/09/carpaccio-de-bonito-cebolleta-y-cilantro.html)

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    1. Ay Ricardo, que te voy hacer una ola y todo, jiji. Mil gracias a ti siempre.

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    2. La receta la tienes en tu libro en la página 160 y Ferrán la llama"tiradito de corvina", yo sólo le he añadido la pimienta blanca y un poco de aceite al final del emplatado

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    3. Allá que he ido a mirar la pagina 160. A que está muy bien el libro?? Pero he decirte que sin duda haré tu receta y no la del libro.

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  2. Qué risa, Taro! Leí tu entrada anoche pero no pude comentarte porque casi me dio el baile de San Vito. Yo pedí feijoada de lingueiros, sabiendo perfectamente que eran alubias con navajas, que me encantan (las alubias, también). Lo que no me esperaba es ese montón de verduras pochas flotando por ahí. Navajas es verdad que había pocas o casi nada, pero es que era imposible pescar una alubia con el tenedor sin que tuviera bien abrazado, como un alíen, un buen trozo de cebolla, de tomate o lo que fuera. Debería estar regulado por ley en los restaurantes el uso de la batidora con las verduras! No me salían ni las palabras y me dieron ganas de llorar, porque me pusieron una olla enorme y vi que, aunque hiciera un esfuerzo y comiera algo, tendría que dar explicaciones cuando me lo retiraran y odio hacer desprecios. Tú no podías parar de reírte a carcajada limpia y venga a palmearte las piernas, para que en todo Portugal quedara claro que no toda su cozinha me gusta. Te faltó nada para caerte de la silla y a mí me faltó menos para asesinarte. No lo olvidaré jamás. Te quiero. Que lo sepas.

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  3. Ah, y te falla un poco la memoria! Cuando al señor del hotel (ya murió, pobre) se le recogió recoger la ceniza con saliva, no sólo se te salieron los ojos, sino que abriste mucho la boca como para explotar de risa, me diste un empujón para tener vía libre y te encerraste en el cuarto de baño. A mi me dió la risa también y conseguí entrar contigo en el baño a pesar de la fuerza que hacías contra la puerta para dejarme fuera. Una vez dentro, nos tapábamos la boca la una a la otra para que no se oyeran nuestras convulsiones y, cuando el señor empezó a llamarnos para poderse despedir y marchar, empezamos a pegarnos para obligarnos la una a la otra a salir. No nos desnucamos en aquella bañera, porque Dios no quiso. Qué risa, madre mía!

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    1. jajajajj que risas pasamos en ese baño, dándonos manotazos para ver quien salía. Un beso guapisima!!!

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