domingo, 14 de septiembre de 2014

Taboulé

Claro, así, ya se puede. Como al Manzanares de Carolina ya han llegado los primeros fríos y a Montse le dan igual ocho que ochenta y ella guisa lo que le apetece...pues, eso, que ya tenemos recetas maravillosas de fogones ardiendo como Dios manda, pero yo aún tiro de cocina fresquita, como este taboulé que hoy quiero compartir. Es muy fácil de hacer pero un poco...vamos, que se entra en la cocina, pero no se sabe cuando se sale, que tiene tarea de picar y picar, y que llegan a doler las cervicales. Sus ingredientes son muy humildes, aunque ya os lo digo, si alguien alguna vez os invita a comer y os ofrece taboulé, es una declaración de amor en toda regla. En serio.

Vamos a necesitar:
Un vaso de agua lleno de couscous y la misma cantidad de agua de Emasesa o de la compañía que os la cobre a precio de Marqués de Riscal.
Una cucharada de comino en grano.
Sal.
Un tomate (podéis poner dos si os encanta).
Un pepino.
Una cebolla (yo la prefiero morada).
Un buen manojo de perejil.
Un manojo de yerbabuena el doble de abundante que el de perejil.
Dos limones.
Un chorreón de aceite.

Y como creo que no olvido nada, allá que vamos:
Ponemos a calentar el agua con la sal y el comino. Cuando hierva, la apartamos del fuego y le añadimos el couscous. Se hidratará en unos minutos escasos y tendremos el cuidado de ir removiendo con un tenedor para separar los granos. Cuando esté en su punto, lo pasamos a un bol grande. Pelamos el/los tomates, picamos muy finito y añadimos al couscous. Pelamos el pepino al que habremos quitado los extremos y dejado un poco de piel verde (ná y menos) 
para que no amargue. Añadimos. Pelamos y picamos la cebolla. Trozos muy pequeñitos, como todo lo anterior. Añadimos. Previamente habremos lavado y secado las ramitas de perejil y yerbabuena. Desechamos los tallos y picamos muy bien las hojas. Añadimos. Un buen chorreón de aceite de oliva y el zumo de dos limones. Removemos muy bien y enfriamos en la nevera. ¡Espero que os guste!



El maridaje de esta ensalada tan veraniega lo propongo con la única novela que escribió Eugene Fromentin, aunque no pega ni con cola. Dominique es un libro triste, muy triste, otoñal por encima de todas las cosas. Es una obra bellísima y tan difícil de olvidar una vez leída como de encontrar para leerla, ya que anda descatalogada. Yo la encontré en Raimundo, una librería de lance del casco antiguo de Cádiz. Ha sido el euro veinte (¡1,20€!) mejor amortizado de mi vida. El taboulé de la foto lo hice para invitar a una amiga a la que le había prestado el libro, recién me lo acababa de devolver y yo me dije: pues no te compliques la vida, maridaje que te crió!



2 comentarios:

  1. Un sabor muy fresco, mira que yo no soy amiga del pepino, pero estaba muy muy rico, y más ahora que sé la de horas que estuviste picando y cómo acabó tu espalda. ¡Muy bueno tu taboulé!!

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    1. Pero don't worry! Un ibuprofeno, masajito con fisiocrem y enseguida se me pasa! Besitos.

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