jueves, 24 de julio de 2014

Papas revueltas

Supongo que todos sabemos hacer unas papas revueltas. Si hoy traigo esta receta no es tanto por compartir un conocimiento más o menos privado, sino por homenajear esta combinación tan simple (patatas huevos) como agradecida y para que sirva de recuerdo cuando tenemos la nevera o la alacena temblando y no sabemos qué hacer para comer bien. Además, no es por nada, pero para todo en la vida hay que tener mano o asumir que no se tiene, y a mi, este plato me sale de escándalo. 
Si tenemos:
Huevos
Patatas
Sal
Aceite
Lo tenemos todo, y empezamos.
Obviamente, las cantidades van a variar en función de los comensales. Para dos, yo utilicé un par de patatas de Sanlúcar y cuatro huevos. Primero pelamos y laminamos las patatas tan finas como nos sea posibles y salamos. Si la rodaja es ancha, no importa, pero finitas. Para mí, el truco de este plato reside en tener mucha paciencia, nada de prisa y aprovechar el ratazo que se lleva para reflexionar, hacer balances, pensar en musarañas, poner mentalmente a caldo lo que toque y cosas por el estilo. Como no 
tengo freidora (ni la quisiera para nada) voy friendo las patatas en 
una sartén pequeñita cuando el aceite está muy caliente y en pequeñas tandas. En ningún momento dejo solas las patatas; las voy volteando y separando para evitar que se peguen entre sí y, como las he cortado muy finas, cuando se van inflando y dorando, las voy sacando por tamaño. Esto es: que primero están listas las más pequeñitas y luego las otras. Sin preocuparnos de escurrir demasiado bien el aceite, las vamos pasando a una sartén mayor. Sin más, y vuelta a empezar con otra tanda hasta que estén todas. Ya digo que da para repasar la vida entera y, más que una receta exquisita, a mí las papas revueltas me parecen un ejercicio espiritual. Cuando tenemos ya todas las patatas fritas en la sartén mediana, pasamos ésta al fuego que hemos estado usando para freír, bajándolo bastante. Batimos (sin exagerar) los huevos en un 
plato, los salamos también y los cuajamos sobre las patatas sin dejar de remover. Justo cuando acaba de cuajar, pero no del todo, 
algo así como casi, casi, o sea, jugosito el huevo, apartamos del fuego. Si tenemos algunas lonchas de jamón, es el momento de añadirlas para que derritan su grasita con el calor. A servir y a 
disfrutar!
Marido este plato con la poesía de Idea Vilariño por que tanto uno como la otra son magníficos y carecen de tonterías. Ni iuna, vaya!

miércoles, 16 de julio de 2014

Pollo en Cocotte

Os presento a mi querida Cocotte, ta-chán!!! 





No es la típica que estamos acostumbrados a ver pero es igual de buena y práctica, una olla de hierro fundido vitrificado en la que el calor se distribuye uniformemente y se puede cocinar al horno sin prácticamente ninguna grasa y sin que se pegue nada. Para mi ya una amiga...

Con ella preparo esta sencillísima receta que empezó a hacer hace tiempo mi hermana Belén, cuando yo aún no usaba esta olla. Ahí decidí sacarla de la despensa, y ya raro es el día en que la guardo.

Ahí va: Pollo en Cocotte

(INGREDIENTES: las piezas del pollo que más te gusten y tantas como quepan en la olla, para ocho o diez piezas ponemos un par de ajitos picados, aceite, sal, orégano, perejil, 1 limón)



 
Empezamos picando un ajito y lavando bien los trozos de pollo. Yo lo hago con muslo y contramuslo, pero eso lo dejo al gusto de cada cual, se puede poner el pollo entero troceado.

Precalentamos el horno a 220º y mientras vamos preparando la olla.

En el fondo ponemos el ajito picado y un chorreón escaso de aceite.

Sobre ello colocamos las piezas de pollo, añadimos sal, orégano y perejil, y tapamos la olla.







Introducimos la olla en el horno y dejamos hacer unos cinco minutos por cada lado para que coja color.

Mientras vamos rallando y exprimiendo el limón. 

 
Abrimos la olla, espolvoreamos la ralladura  y agregamos el zumo del limón.




Tapar y dejar cocer unos 20 minutos.

Así de sencillo. Anoche tuvimos visita, se hace tan rápido y de manera tan limpia que no hace falta que te quedes en la cocina. ¡Gustó a todos!!











lunes, 7 de julio de 2014

Sopa de Pescado

Para variar y para contrarrestar los excesos del fin de semana, nada mejor que la clásica sopa de pescado que en casa tanto nos gusta.
Recuerdo una vez que se la puse a un invitado para cenar y le pareció raro pues en su casa sólo la toman en caso de estar enfermos. Nosotros, sin embargo la hacemos bastante a menudo, más en invierno que en verano, claro, y nos encanta.

Es muy fácil de preparar porque se ponen todos los ingredientes juntos y a la vez en la olla. Vamos a necesitar una buena pescada en rodajas gordas (que el pescadero nos limpie la cabeza pero que nos la deje para darle más sabor al caldo), un par o tres patatas cortadas en rodajas, media cebolla, un tomate, una rama de perejil, sal, un chorreón de aceite y otro chorreón de vinagre.

Limpiamos el pescado y lo ponemos todo en una olla grande. Dejamos hervir unos 20 minutos, y ya está lista para servir. Ayer me traje una pescada preciosa del mercado de Puerto Real (obsequio de mi querida madre), blanca, blanca... Tengo el caldo listo para esta noche y ya he apartado también un bote con fumet para otra receta. 






Cuando éramos pequeñas mi madre nos acompañaba el plato con sopones de pan. Limpiamos la pescada de espinas. Preparamos el plato con sopones de pan (lo que son rodajas muy finitas de pan duro) y servimos la sopa encima con el pescado desmigado y las patatas....mmm Esta noche porque estoy a dieta, que si no también caían sopones!!

¡Buen provecho amig@s!

Spaghetti en Salchichas

La pasta de hoy es ideal para cocinar con niños. De hecho, las fotos de hoy son de un día que cocinó mi hijo.

Lo primero es comprar unas salchichas bien gordas para que las podamos atravesar con los spaghetti. Yo las compro de pollo que nos gustan mucho.

Troceamos las salchichas en trozos grandes.



Vamos clavando los spaghetti dejando el trozo de salchicha en el centro, caben como 7 u 8 spaghetti por trozo de salchicha


Preparamos la olla para cocer la pasta con un chorreón de aceite y sal al gusto.




Mientras, vamos preparando la salsa de tomate con queso cheddar rallado y especias (orégano, albahaca y pimienta).





Con la pasta lista, mezclamos.




Y removemos. ¡Listo para servir!!


Hoy no sólo vamos a comer estupendamente sino que lo hemos pasado genial en la cocina. Si tenéis hijos os animo a preparar más platos como estos.  Ya sabéis, cocinar es divertido y en familia o con amigos, más ;))