jueves, 30 de octubre de 2014

TARTA ESTRELLA

Ésta es una de las tartas más fáciles y rápidas de hacer que conozco, y con muy pocos ingredientes, sólo necesitas dos láminas de hojaldre, un huevo y un bote de Nutela o Nocilla, lo que más te guste. 
Yo he tardado 10 minutos en montarla y otros 10 en cocerla al horno. Y el resultado ya lo ves, siempre impresiona a los invitados. 



La idea era poneros el paso a paso con fotos pero se me han ido las primeras, de todos modos es muy fácil.

Para empezar extendemos las dos láminas de hojaldre redondas (si las compras cuadradas las puedes cortar ayudándote de un plato colocado boca abajo) y untamos generosamente una de ellas con la crema de cacao que hayamos comprado, dejando un dedo de margen sin untar en el borde para poder cerrarla. 
Colocamos encima la otra lámina, cerramos y pegamos los bordes apretando con las yemas de los dedos.


 Aplanamos la masa con un rodillo para distribuir uniformemente la crema.
Marcamos el centro de la tarta con la ayuda de un vaso boca abajo (sin apretar).


Con un cuchillo hacemos cuatro cortes en la dirección de los cuatro puntos cardinales, obteniendo cuatro partes iguales. Volvemos a cortar ahora cada cuarto en dos obteniendo 8 partes, y después otra vez hasta conseguir 16 partes.



Giramos las tiras resultantes de dos en dos hacia lados opuestos, cogiendo una tira con cada mano y girando ambas a la vez en sentido contrario. 
Giramos dos veces.
 Lo siento por las fotos pero las hacía mi hijo y son las que hay, jjjj



Unimos con las yemas de los dedos el exterior de la estrella, uniendo así todos los bordes.



Pintamos con huevo batido ayudándonos de un pincel de silicona.


Ya listo, horneamos 10 minutos en un horno precalentado a 200ºC.


Y si te gusta, la puedes decorar con azúcar glass.
  

 ¿Qué tal? La mía ha caído enterita en la merienda, y eso es muy buena señal...

¡Saludos a todos!

sábado, 25 de octubre de 2014

COOKIES

Siempre me ha fascinado la vitalidad con la que los americanos se levantan cada mañana dispuestos a hornear unas muffins, a hacer unas galletas o preparar tortitas, o simplemente se sientan con tiempo para disfrutar de un buen tazón de cereales y unas piezas de fruta mientras se leen el periódico. Y eso que entran mucho más temprano que los españoles a trabajar. Supongo que es cultural. Nosotros nos levantamos con el tiempo justo para un café y si acaso unas tostadas rápidas. Por eso yo disfruto tanto de los desayunos de los sábados en los que me tomo un café tras otro tranquilamente mientras preparo un desayuno en condiciones.


Esta receta de cookies, algo versionada, es de Eva Arguiñano, síguela al pie de la letra, salen riquísimas.

Ingredientes:
110 g de mantequilla, 110 g de azúcar moreno, 100 g de azúcar blanquilla, 1 huevo, 225 g de harina, media cucharada de levadura en polvo, aroma de vainilla (o vainilla en polvo), 100 g de pepitas de chocolate.

Si tienes una batidora de varillas eres afortunado, si no empieza a mezclar a  manubrio todos los ingredientes por este orden. 
Primero bate la mantequilla previamente derretida en el microondas en el mismo bol que vamos a utilizar. Añadimos poco a poco el azúcar moreno y vamos batiendo y mezclando, después seguimos de la misma manera con el azúcar blanquilla, el huevo, la harina mezclada con la levadura y por último unas gotas de esencia de vainilla o una cucharadita de vainilla en polvo que es lo que usé yo.
Extendemos la mezcla sobre plástico film transparente y lo envolvemos como si fuera un chorizo haciendo un rollo.
 Lo dejamos enfriar en la nevera al menos media hora.
Cuando se haya endurecido la cortamos en rodajas, damos un poco de forma y las colocamos en la bandeja del horno dejando espacio entre una y otra.
Precalentamos el horno a 200º durante 15 minutos y horneamos a la misma temperatura durante 8 minutos.

¡¡Listas y deliciosas!!

¡Ojo! Si vas a hacer dos tandas de galletas, deja enfriar el horno entre tanda y tanda para evitar que en la segunda te salgan las galletas con los bordes demasiado tostados.

¡Disfrútalas!

Ahora lo mejor que te puede pasar para completar el desayuno del sábado es que te llame tu vecina para decirte que está haciendo tortitas y crepes, entonces tú te subes con tus cookies y entre café y té, charlitas, tortitas y galletitas se te pase una mañana estupenda. 
A mis vecinos Juani y Juanjo.


miércoles, 22 de octubre de 2014

Rosquillas Fritas.

Donde yo vivo, solo puedo ver Canal Sur en el Canal Membrilla, que cuando no emiten algo local, nos deleitan poniéndonos algunos programas del Canal Sur, lo cual yo estoy muy agradecida.
Pues el otro día viendo el programa de los pueblos que emiten los fines de semanas. Estaban en Mollina (Málaga), y un grupo de señoras amigas de toda la vida, del pueblo, hicieron en el patio de una de ellas estas rosquillas. Me hizo mucha gracia, porque la mujer puso un huevo duro sin darse cuenta, y cuando fueron a cascarlo para echarlo en el bol de barro, pues no se abría y se partían de la risa, y yo por supuesto también, y allá que fue la dueña de la casa, se metió en la cocina y saco otro huevo pero esta vez sin cocer, alegando  que había hecho porra y había cocido los huevos, como se reían todas y yo seguía también riéndome con ellas... por eso... porque reírse es una de las cosas más importantes que nos da la vida... yo me decidí hacer estas rosquillas...va por ellas¡¡¡



Ingredientes:

Dos huevos (sin coser por favor), 8 cucharas de azúcar, 4 cucharas de aceite, 1 sobre de levadura Royal, ralladura de limón y harina lo que admita, yo creo que unos 200 gramos, hasta que mezclando los ingredientes se te despegue la masa del bol. Azúcar y canela para embadurnarlas una vez fritas las rosquillas. En una sartén aceite.

Preparación:

Mezclamos todos los ingredientes, hasta que se despegue bien del bol. Ponemos a calentar el aceite y con las manos mojadas vamos haciendo rosquillas y pasando a la sartén. Una vez fritas, las pasamos por un plato donde tenemos azúcar y canela mezclada.


A ver si viene ya un poquito más de frío... porque con un buen chocolate caliente y estas rosquillas pasaremos una buena tarde. Hacerlas y contarme.






ARROZ CON CHORIZO

Ésta es la típica receta de la abuela, ¿quién no ha comido un buen plato de arroz con chorizo de pequeño?  

A mi me trae muchísimos recuerdos de la infancia. Por aquella época detestaba el arroz amarillo pero me volvía loca el día que tocaba arroz con chorizo. Recuerdo además conversaciones con mis amigas a la salida del colegio, cuando salíamos a las 13:30h y las calles olían a lentejas, a puchero, a cocido, a pimientos asados... cada casa un aroma, y nos íbamos preguntando, "¿que habrá hecho hoy mi madre?", "Por favor, que no sean habas ni sangre encebollada", ¡vaya si salíamos con hambre!


Hará unos tres años me invitó a comer a casa la madre de mi amiga Inma Ruda. Inma vive en Manchester, y cuando vuelve su madre siempre le prepara las cosas que allí tanto echa de menos. Aquel día comí el mismo arroz con chorizo que hacía mi madre. Lo disfrutamos las dos por igual. No sé si se prepara así en todas partes pero ésta es la receta que tanto nos gusta.

La receta es rápida y fácil de hacer, ¡ahí va!

Ingredientes:
2 dientes de ajo, media cebolla, 3 tomates, laurel, sal, chorizo, arroz bomba o redondo, 1 chorreón de vino, aceite, agua, pimentón picante de la Vera, alubias blancas de bote.


Para empezar hacemos un sofrito con el ajo, la cebolla y el tomate pelado y picado. Yo empiezo siempre por la cebolla y el ajo y agrego el tomate al final con el fuego más bajo para evitar que el calor absorba todo su jugo. Hecho el sofrito lo aparto y lo bato.
Lo devuelvo a la olla donde le pongo la sal, el laurel, el chorizo, el arroz y media cucharadita de pimentón de la Vera picante, o cualquier otro pimentón de calidad. Lo mareo todo. 


 Añado ahora un chorreoncito de vino blanco y cubro con agua.
Siempre con el fuego medio/bajo, voy removiendo de vez en cuando y añadiendo agua de ser necesario. Es un plato de arroz caldoso, así que no hay que dejar consumir el caldo.
Pruebalo de sal y añade un poco más si le hace falta.
 Finalmente, cuando ya esté el arroz al dente, añado una tercera parte de un bote de alubias blancas cocidas que habremos lavado antes.
Damos un par de minutos más, y apartamos. ¡Listo para servir!


 Hoy soy yo quien le va a dar la sorpresa a su hijo, lleva días pidiéndome este plato y creo que ya no se lo espera.

¡Buen provecho!

martes, 21 de octubre de 2014

De La Cantina al cielo

Si no conocéis el sitio que hoy os voy a recomendar, no le digáis a nadie que lo habéis descubierto mi menda mediante, porque mereceré que me cuelguen del palo mayor o algo similar. Es un sitio maravilloso, pero, lo que es caber, allí no cabe más gente. Que no necesitan mi publicidad, vaya. Que moriremos todos si venís. ¡Pero qué buena muerte, oigan!



La Cantina está en el Mercado de Feria, en Sevilla, y es un bar de desayunos y tapas a mediodía. Cierran los domingos y no abren por las noches, aunque no veáis lo que se dilata el almuerzo, que cada vez que muy pasadas las cinco de la tarde acorto camino por allí, siempre veo mesas ocupadas y mis niñas no se van a casa hasta muy tarde, porque cada día recogen y limpian todo como si mañana fuese a desayunar allí la ministra de Sanidad y Decoro. (Debería. Lo del decoro, digo. Ningún político merece desayunar allí y todos tendrían que recibir clases de pundonor).



La Cantina me gusta para desayunar. Los sábados también, pero aún más los días de diario, que va menos gente. Mi café, mi cigarrillo, mi libro. Tostada no pido porque no soy de comer nada hasta el mediodía, pero las ponen estupendas, que las veo yo. Mi café, mi cigarrillo, mi libro, mi (por los certeros golpes de la vida) doblada espalda (la vuestra también, que lo sé yo, que sólo los malos van derechos por la vida a partir de una edad) apoyada en las revolucionarias piedras del varias veces centenario muro de Ominum Sanctorum.
Mi café, mi cigarrillo, mi libro que apenas me interesa, atrapada como ando en la propia dinámica del mercado: vitalidad y fatum a partes iguales. Frescor y morbidez. Señoras con carrito, borrachos, pedigüeños de pan, de vicio o de tabaco (el tabaco no es un vicio: es un sentimiento), guiris con la cámara a punto de suicidarse (la cámara, a los guiris se les ve muy felices), repartidores, cobradores, mercancia turgente, el suelo recién regado y olores raros, parejas que desayunan en el antes del amor, parejas que desayunan en el durante, parejas que ni se miran en el después (del mismo amor): el mundo entero a ojo limpio. El pan nuestro de cada día. El Aleph. Si llueve, ya es gloria bendita, porque estoy sola. Paso algunas servilletas por la silla menos mojada de todas y para qué quiero más. Si me da por sentarme hacia Feria: el campanario de la iglesia. Si me da por darle la espalda a la calle: la fachada del Palacio de los Marqueses de la Algaba. Supongo que en Florencia habrá también sitios para desayunar y caerse de culo a la vez, pero me da igual. Sé que algún día una lápida defenderá mis restos de los saqueadores y llevará grabado: Aquí yacen los huesos de una mujer que hizo suyo lo que le tocó en la rifa. Y que soy muy vaga y, por ello, muy de kilómetro cero. También.




Si estáis pensando que os estoy hablando de un sitio donde se desayuna tan bien como en cualquier lugar y donde lo último que espero es que me molesten por las mañanas, tenéis razón. Pero es que no os he contado aún lo mejor. En La Cantina se come de escándalo. Se nutren del puesto del mercado de la familia de las niñas y no se le puede poner un pero, como no sea que no os sentís cómodos entre multitudes. Todo está muy, muy, muy rico y es muy, muy, muy barato, para la calidad que dan, no para el salario medio. Quienes prefieran almorzar sentados y con una mesa y todo donde apoyar los platos (a mí me pasa: llamadme excéntrica), con que lleguéis a la una menos cinco tenéis todas las garantías. La mayoría salen a 2,50€ y las cervezas o el vino a 1,00€, creo. Todo, excepto las papas aliñás, del mar: boquerones, puntillitas, gambas, mejillones, berberechos, ostras, vieiras, chipirones y muchas más cosas que no recuerdo ahora. Tienen una tapa de atún escabechado con pimientos asados que es famosa: por su calidad y por su abundancia. Creedme si os digo que una vez paró allí un regimiento (creo que eran cuarenta y seis o así, pero había trillizos y me despité al contar) y, tras amarrar los caballos a donde buenamente pudieron, se pidieron tres tapas de atún para todos y aún tuve que ver como pedían un tupper para llevarse las sobras que no lograron acabar por más empeño que pusieron y por más hambrientos que llegaron.
Apuntarán en La Cantina lo que vayáis pidiendo en un azulejo y luego echarán la cuenta (nunca la engordan, aunque os vean piripis, que no os cascan ni una birra de más). Si no le dais un nombre para el azulejo, pondrán lo primero que se les ocurra y os caracterice físicamente: el de las rastas, los de la Junta, la del moño... Yo que vosotros daba un nombre. Yo suelo dar Leovigilda, pero porque soy rara. Ellos gritan Leo cuando sale mi tapa y todos en paz. Si, por un casual, sois de los que os dan ganas de sacar la Smith & Wesson cuando os invaden muy de cerca lo que entendáis por espacio vital, ni os acerquéis. Una vez acabé tapeando sentada en los hombros de un señor mayor muy amable que llevaba un abrigo con una hombreras estupendas. Aunque apenas si lo pude disfrutar porque enseguida una señora muy desahogada me sentó en las faldas a dos de sus hijos que, para colmo, no distinguían sus tapitas de las mías. Avisados estáis.



domingo, 19 de octubre de 2014

Pinchos de Pollo

Si, si, hoy os traigo pincho de pollo. Tan sencillo como eso, ya veréis, pero seguramente los más ricos que habéis probado nunca, fiaros de mi.
Desde que me acuerdo en mi casa siempre he visto en la despensa una cajita amarilla con lo que mi madre aliñaba la carne y nos lo servía a la plancha de dos en dos en palillos mondadientes... para mi toda una fiesta cuando nos lo hacía. De ahí, que en mi despensa siempre hay una cajita de esas amarillas mágicas para aliñar mis pinchitos de pollo, bueno miento, como aquí no lo encuentro en ningún super siempre que lo necesito voy al supermercado del Corte Inglés de Linares (Jaén) y compro dos para que no me falte. Si alguien de la zona de Ciudad Real sabe donde encontrarla me lo pueden decir y yo estaría muy agradecida.
Os digo como los hago, esta vez le puse una cama de pasta fresca, para mezclarlo con el aceitito...

He utilizado 2 pechugas de pollos, que corto a trozitos con la tijera de cocina, lo pongo en un bol con aceite, sal y le echo especie de pinchito Ruca. Al día siguiente, en una sartén le pongo un poco de aceite y cuando este caliente echos los pinchos y los hago a la plancha. Y ya está, eso si, preparar un poco de pan porque el aceite es imposible que quede en el plato. Espero que os guste!!

RISOTTO DE SETAS, PANCETA Y BROTES DE BAMBÚ.

Me encanta el arroz en todas sus versiones, y el risotto es una manera sencilla de dar un aire distinto a nuestra mesa.
Lo primero es seleccionar un buen arroz del tipo de arroz bomba o arroz redondo
El de hoy lo vamos a hacer con una mezcla de verduras y panceta curada italiana, que podemos fácilmente sustituir por bacon

Resulta que a principios de septiembre hubo una promoción en los supermercados LIDL de productos de Asia. Me encantan estas ferias en las que puedes aprovechar para comprar productos de otros países a muy buen precio, así que allí que me fui y compré todo lo que me entró por el ojo sin saber muy bien cómo lo iba a combinar. Entre otras cosas compré un bote de brotes de bambú laminados que me han venido muy pero que muy bien para este risotto de preparación rápida.



Vamos a necesitar:
2 cucharadas grandes de mantequilla, 4 ajetes tiernos, 4 lonchas de panceta italiano,a curada (o bacon), 5 ó 6 setas picadas, medio bote de brotes de bambú laminado (escurrido), sal, arroz bomba, agua, 1 vaso de vino blanco, una pizca de pimienta, 1 vaso de caldo de verdura, una pizca de estragón, 1 brick de nata de 200 ml, queso parmesano en polvo, queso cheddar rallado.


Empezaremos por coger una cacerola grande donde prepararemos el risotto y donde vamos a ir derritiendo la mantequilla a fuego medio a la vez que vamos rehogando en ella el ajete bien picadito.
Mientras vamos removiendo, iremos agregando primero la panceta picadita, las setas, mejor si son de temporada o setas chinas tipo shitake que tienen un sabor mucho más intenso que las que normalmente encontramos en los supermercados, y los brotes de bambú.
Todo esto lo rehogamos a fuego medio con un poco de sal.
A continuación añadiremos el arroz que vamos a utilizar (yo cuento 2 veces lo que cabe en la palma de mi mano por persona), y seguimos rehogando uno par de minutillos más.
Regamos con el vino blanco y el caldo de verduras (también sustituible por una pastilla de caldo), y removemos. Salpimentamos al gusto y dejamos reducir. Según el arroz, vamos removiendo y añadiendo agua en el caso de ser necesario hasta que consigamos un arroz al dente.
Incorporamos la nata, que es lo que le dará esa textura cremosa, junto con el parmesano en polvo, y removemos todo.
Antes de apartar incorporamos el cheddar rallado y una pizca de estragón. Removemos y listo.

El de la foto salió exquisito. Para la próxima os traeré el risotto de pollo al curry o el risotto de langostinos, pues el risotto, como una buena paella, admite todo lo que se le eche.

¡Saludos blogeros!

jueves, 16 de octubre de 2014

Otra rica carrillada

Y ya van con esta, si no he contado mal, cuatro las recetas de carrillás que las Marx hemos publicado hasta la fecha. Se ve que nos gusta, ¿verdad?. Y que tenemos unas ganas de guisos otoñales que no se puede aguantar. 




Salta a la vista por la foto que no he preparado guarnición, pero con una salsa como ésta, perdonar el mojeteo de pan sería imperdonable y todo no puede ser. Cuando queramos que nos cundan un poco más, quedan de lujo si las acompañamos con unas patatas fritas con aove y amor o incluso con arroz hervido sin más, que coge muy bien el sabor.
La receta que traigo hoy la he improvisado completamente en función de lo que tenía en casa y, por primera vez, he utilizado la olla rápida. Nunca me había atrevido porque pensaba que perjudicaría la textura de la salsita, pero he visto que no es así y, al precio que pagamos el minuto de electricidad, no lo dudaré más: se tarda muchísimo menos y el resultado es el mismo.

Vamos a necesitar:
Las piezas que nos de la gana de carrillada. Según los comensales, si queremos congelar anticipando alguna hecatombe o si nos han tocado en un sorteo y no queremos que se echen a perder... Yo utilicé seis.
Aceite de oliva.
Harina de freír.
Un par de dientes de ajo.
Una cebolla. 
Una zanahoria.
Un tomate.
Vino de Montilla-Moriles. (Me cogió sin tinto e improvisé)
Una bolsa de especias toro. Si no las conseguís, esto es lo que he encontrado en internet que llevan: 

Una hoja de laurel 
Una cucharada pequeña de pimentón dulce
La punta de la cuchara de pimentón picante
Una guindilla
La punta de la cuchara de comino
Media cucharada pequeña de orégano seco
Unos granos de pimienta negra
Un clavo de olor

Y añado yo: multiplicadas estas medidas por ocho o así, porque el sobre lleva bastante cantidad y se añade entero. (De nada).

Y procedemos más o menos así, con musiquita feliz siempre que posible sea:

Aunque nuestro carnicero de confianza es un señor muy bueno y nos ha limpiado las carrillás muy bien, amén de darnos las mejores piezas, las volvemos a repasar con un cuchillo bien afilado, que nunca va a ser lo mismo. Una pizca de sal y pimienta recién molida por cada lado y enharinamos. A mi me gusta guisarlas enteras; quedan más jugosas y más bonitas al servirlas. En la olla rápida, ponemos un fondo de aceite y empezamos a rehogar el tomate en cuartos, la cebolla groseramente cortada, los dientes de ajo con su piel y un tajo al medio y la zanahoria en rodajas. Vamos sellando en una sartén con aceite caliente nuestras carrillás, apenas unos segundos por cada lado, y las pasamos a la olla rápida. Cuando estén todas, ahí sobre su lecho de verduritas, añadimos el aceite utilizado para freirlas, las especias toro, regamos generosamente con el vino, un pelín más de agua, que casi las cubra y ya tenemos todo listo para remover y cerrar. Una vez que sube la válvula al máximo, contamos media hora y apagamos el fuego. Cuando la olla se pueda abrir sin riesgo para los nuestros, la comunidad de vecinos y el distrito, sacamos las carrillás a otra olla limpia, pasamos por la batidora la salsa con la verdura, cubrimos la carne con ella y ya podemos guardarla. Este plato, como casi todos los guisos, gana muchísimo de un día para otro. Un poquito de paciencia, por Dios.

La marido con Senectud, del inmenso Italo Svevo, por lo que os voy a contar. Yo no sé vosotros pero yo, a quien el SAS aún me cataloga como JOVEN, cuando veo a alguien de mi edad que come carne, lo primero que pienso es: ¡jo, qué, envidia, se ha comprado unos implantes estupendos! Pues eso, que la carrillá está tan rica como tierna y que diga lo que diga el SAS... Ojalá os guste si la hacéis. 

FABADA ANDALUZA

Llevo un tiempo convaleciente, sin cocinar, menos mal que yo siempre cocino de más y guardo tapers de los que tirar, si no estos días me moriría de pena.

Hoy he descongelado unas fabadas digamos que andaluzas más que asturianas, pues yo las hago a mi manera. Para empezar añado más verduras de las que lleva la receta, y cambio el bacon por tocino de papada. Lo cierto es que el sabor cambia muchísimoYo probé la fabada asturiana hace dos años en Asturias y la verdad es que el toque del chorizo ahumado que usan allí junto al bacon, le dan un sabor muy distinto. Ojo, igual de bueno, pero distinto.



¡Vamos con la receta! 

Necesitamos: 500 g de judias o fabes (a mi me gustan tipo judiones de La Granja, tamaño grande),1 tomate, 1grande, 2 dientes de ajo, 1 patata, 1 chorreón de aceite, sal, 1 chorizo, 1 morcilla, 1 trozo de jarrete de cerdo de unos 400 g, 1 trozo grande de tocino de papada.

Para empezar dejamos las judías o fabes a remojo, en agua, la noche anterior. Por la mañana cambiamos el agua y las lavamos.

Se pone todo en la olla express, yo coloco abajo la carne y el tocino, luego el chorizo y la morcilla, las judías, y las piezas de verduras enteras, con los dientes de ajo pelados pero enteros. Y la patata cortada en gajos grandes.
Se cubre de agua y se le añade el chorreón de aceite y la sal.

En mi olla rápida la coción es de 15 minutos, 25 min si es una olla express normal.

Así de sencillo, ya está el plato listo para servir. Yo lo primero que hago es retirar las verduras que habiéndome dejado toda la sustancia en el plato, no voy a comer. Quito pues el tomate, el pimiento, la cebolla y los ajos y sirvo todo lo demás. Podemos crear un plato único poniendo un poco de todo en el plato o podemos servir primero las alubias dejando la pringá para un segundo plato en el que servirías un poco de todos los avíos con pan para mezclar y acompañar.

¡Buen provecho! 

miércoles, 15 de octubre de 2014

Empanada de Atún.

Contenta, feliz, expectante ante la nueva situación... y con los sabores cambiados totalmente, ay Dios¡¡¡ Estoy embarazada, como poco pero a todas horas. Los sabores que antes me parecían deliciosos ahora no me parecen tanto, una pena. Lo que más me apetece comer son cosas frías, y fresquitas, y eso que aquí en La Mancha ya empieza hacer frío.
Bueno, pues dada la noticia, ayer me puse hacer una empanada de atún, como siempre salio riquísima... os digo como la hago yo.
Antes quería decir, que la hueva de maruca, la compre... y no la puedo ni oler, menos mal que ha Fran le encantó.
Y por ultimo antes de ponerme con mi empanada decirte Belén que en breve llegara a la biblioteca de Manzanares Cranford, el cual seré yo la primera en leerlo. Me lo han pedido a una editorial y me avisan en cuanto llegue. Estoy de contenta!!!!

Los ingredientes que he utilizado son: dos masa de empanada fresca que compro en el Aldi, tres latas de atún, un pimiento rojo, dos pimientos verdes italianos pequeños, un tetrabrick de tomate frito, acieite, sal, dos huevos duros y un huevo batido.



En una sartén pongo el aciete a calentar y echo los pimientos cortados a tiras para que se vayan haciendo, dejarlos un poco pochaitos. Cuando están, con el fuego apagado incluyo todos los demás ingrediente, pongo los huevos picaditos, las tres latas de atún escurridas, y muevo todo con el tomate frito. Dejo enfriar unos 5 minutos. Mientras el horno lo pongo a calentar a 200 grados, voy montando la empanada. En la bandeja del horno abro la masa de hojaldre, le añado mi mezcla de atún y tapo con la otra masa de hogaldre, pegando pellizquitos a la masa alrededor para cerrarla. Por último pinto con el huevo batido toda la empanada y pincho con un tenedor para que en el horno no me suba. Unos 20 minutos en el horno, hasta que este doradita y ya esta lista para servir... tan buena esta fría como caliente. En esta ocasion la comimos recién sacada del horno. Espero que os guste!!!!