domingo, 30 de noviembre de 2014

Arroz con Carrillada.

El Martes fue la cosa de carrillada, por la mañana comimos arroz con carrillada... exquisito y por la noche carrillada a la plancha con pimientos. Empecemos por la primera receta. Había escuchado a mi madre decir que hacia un arroz con carrillada buenísimo que yo nunca había probado... porque cuando bajo a Cádiz siempre le pido otra cosas, sopa de naranja, pescaito frito, vamos que cuando voy lo que menos se me apetece es carne. Lo que me estaba perdiendo... le pedí la receta por "wasap"y así me quedo.

Ingredientes: tres carrilladas ibéricas, aceite, ajo, cebolla, pimiento, tomate frito, pimienta, laurel, tomillo, vino blanco, arroz. 

Lo preparamos???? pues vamos a ello... voy a poner música mientras os lo explico Meghan Trainor
Troceamos la  carrillada en trozos pequeños y la sellamos con un poco de aceite, y la apartamos. En el mismo aceite hacemos nuestro sofrito, ajos, cebolla y pimiento, con un poco de sal y cuando esta pocho le añadimos unas dos cucharadas de tomate frito.  Batimos nuestro sofrito y ponemos en una olla express la carne, el sofrito, la pimienta, el laurel, la sal y mareamos muy bien todos los ingredientes. Pasamos a echarle  el vino, un buen vaso. Cuando se haya evaporado, añadimos dos vasos de agua y cerramos la olla. Cuando empiece a pitar, unos 35 min, y tenemos la carne tierna. 
Pasamos la carne con el caldo a una olla baja o paellera y cuando empiece a hervir echamos el arroz. A los 15 minutos rectificamos de sal y ya solo nos quedan otros 5 minutos para apagar el fuego y dejar reposar mientras ponemos la mesa. Me quedó como meloso, y la carne super tierna. Vamos para repetir... 
Cuanto bien ha hecho el WhatsApp entre mi madre y yo!!! Siempre esta cerca.



lunes, 24 de noviembre de 2014

MORCILLA DE CHOCOLATE


Belén y yo tendríamos 12 y 10 años como mucho cuando leímos esta receta hace años en un tebeo. Yo no recuerdo en cuál pero Belén dice que en un Pulgarcito, probablemente. La leímos en una de esas secciones en la que nos enseñaban manualidades, nos contaban cositas de interés de otros países, de animales, y nos daban algunos consejillos y recetas. De ahí cogimos esta receta y nos metimos en la cocina. 
Ayer volví a prepararla, para sorpresa de Belén y de mi hijo que va a acabar con dolor de barriga como siga comiendo tanto.

¡Ahí va! Es muy fácil, ya os digo que la hicimos nosotras siendo aún muy niñas.


Necesitamos 150 g de mantequilla, 6 cucharadas de azúcar, 6 cucharadas de cacao en polvo, 10 galletas tipo maria y 1 cucharadita de vainilla.

La mantequilla acordaros de sacarla un rato antes de la nevera para que esté blandita y la podamos trabajar, lo que es a punto de pomada. Mezclamos la mantequilla con el azúcar y trabajamos bien hasta hacer una pasta. Añadimos después el cacao amargo (del que usamos para hacer un chocolate a la taza) y la vainilla, y mezclando hasta formar una pasta homogénea. 
Por último, trituramos las galletas con las manos y las vamos añadiendo a la pasta. Yo las voy triturando y mezclando de dos en dos. 
El resultado será una masa blanda. Envolvemos esta pasta en plástico transparente, "cling film", formando un rulo, como si fuera una morcilla. Cerramos el plástico en los extremos y metemos el rollo a enfriar en la nevera al menos 3 horas.

Ya listo, sacar, cortar en rodajas y servir.





Con estas cantidades nos da para dos  o tres veces la cantidad que veis en el plato, sólo que no lo he cortado todo para la presentación.

Hoy nos tomamos además un café en unas tazas preciosas de La Cartuja de Sevilla que me ha regalado Belén. ¡Me encantan, gracias guapa!

miércoles, 19 de noviembre de 2014

SOPA DE RAPE Y BERBERECHOS

Hoy os traigo una buena sopa para entrar en calor, la cabeza de rape es estupenda para hacer un buen caldo de pescado, pero luego ya la podéis completar con el pescado que os apetezca o encontréis en el mercado.


Vamos a necesitar: una cabeza de rape, medio kilo de berberechos, patatas, 1 ñora o un pimiento choricero picante, 2 ajitos, almendra cruda molida, 1 ó 2 rebanada de pan, 1 chorreón de vino, 1 puerro, aceite de oliva, pimentón dulce y sal.

Para empezar cocemos la cabeza de rape con un poco de sal. A mi me la da la pescadera ya limpia de dientes y contada en trozos. Una vez cocida, sacamos la cabeza y le sacamos toda la carne. Apartamos. Colamos el caldo para evitar restos de espinas y lo reservamos también.

En una sartén doramos unos ajitos muy picados con la almendra cruda picada. De almendra ponemos lo que es un puñado (lo que cabe en la palma de la mano). Pasamos a un vaso de batidora y en el miso aceite reimos una rebanada o dos de pan, depende del tamaño de nuestro pan. Lo pasamos también al vaso de la batidora, volcando el aceite que resta. 
Por otro lado cogemos una ñora o un pimiento choricero, lo abrimos y metemos en un vaso con agua. Ponemos el vaso en el microondas al menos un par de minutos para poder retirar la carne de la ñora con facilidad. Yo en este caso he utilizado un pimiento choricero porque me apetecía un toque de pique, pero eso ya depende de cada cual. Sacamos la carne a la ñora y la ponemos también en el vaso de la batidora. Lo batimos todo ayudándonos con un chorreón de vino blanco, para que sea más fácil.

En una olla o cacerola grande con un poco de aceite chascamos las patatas, es decir, cuando las cortamos doblamos el cuchillo antes de llegar al final, de esta manera conseguimos que la patata al troncharse suelte más fécula y el caldo quede después más espeso.
Añadimos el resultado que hemos batido y removemos un rato las patatas. Después, cubrimos con el caldo de pesca, ponemos un poco de pimentón dulce y añadimos un puerro entero que después vamos a retirar pero que dará sabor.
Cuando las patatas ya estén tiernas añadimos la carne del pescado que hemos reservado y los berberechos que habremos lavado bien antes para quitarles toda la tierra.
Dar un hervor y listo.

Un truco es hacer bastante caldo y añadir pescado suficiente para una segunda vez. De patatas ponemos las justas porque no quedan bien cuando se congelan pero podéis apartar un taper con caldo y parte del pescado. Cuando quieras lo sacas y le pones arroz, fideos o andrajos de Jaén, ¡una delicia!




ENSALADA DE AGUACATE Y TOMATE

La ensalada de hoy la probé por primera vez en el año 1998 con mis padres en un restaurante de la calle Cartagena en Madrid, y es de lo más sencilla, a la vez que extremadamente buena. Desde entonces no he dejado de hacerla.


La ensalada sólo lleva aguacate y tomate, aunque a la de hoy le he añadido queso mozarella para tomarla de plato único.

Necesitarás un aguacate, un tomate y una mozarella en salmuera.

Lo primero es quitarle el hueso al aguacate, pelarlo y extenderlo en rodajas en el plato que elijas para tu ensalada.
A continuación ponemos otra capa de mozarella laminada en rodajas. 
Y por último pelamos un tomate y lo batimos. Podemos después colarlo o pasar por un chino para retirar las pepitas, eso depende de cómo os guste más. Y lo aliñamos al gusto con aceite, vinagre, sal y pimienta para cubrir la ensalada.

¡Listo!
Como os he dicho, el queso mozarella es opcional. Yo normalmente hago la ensalada sólo con el aguacate y el tomate, una mezcla perfecta.

¡Buen provecho!

Solomillo Ibérico con Foie Gras Mi-Cuit

Buenos días, os traigo una propuesta para este fin de semana, para que os "chupéis los dedos" que es la expresión que yo uso cuando algo esta realmente bueno.
Para esta fecha en Aldi, entra el Bloc de Foie Gras Mi-Cuit y os puedo asegurar que merece la pena comprar. Yo ya tengo mi primera cajita comprada y ya casi terminada. No solo va bien con la carne, también con verdura y con la pasta esta delicioso.
Este domingo lo hice con solomillo ibérico, os cuento como lo hice:
Corté  el solomillo en rodajas, las dore con aceite en una olla bajita, cuando estaba doradas las rodajas, le puse sal, pimienta y un poco de vino blanco, como medio vaso para un solomillo. Cuando se consumió un poco el vino, que tarda poco, como unos 2 minutos... le puse por encima, con el fuego apagado, el Foie, y tapé  la olla para que con el calor se derritiera un poco. 
Y ya esta... queréis ver la foto???? Ahí va, si lo probáis os va a encantar. 


Yo lo acompañé con patatas y pimientos fritos del Luisma, un asador de pollo y comida preparada que tengo cerca de casa y donde los domingo compro el pan y alguna que otra cosilla que se antoja. 
Un saludo y que tengáis una buena semana.

jueves, 13 de noviembre de 2014

BIZCOCHO DE YOGUR

Siempre es un placer desayunar despacio, rellenando la taza de café mientras éste sigue caliente. Fuera está muy nublado, y las hojas de los árboles cuchichean anunciando agua, pero yo por ahora no pienso en salir. Así que hoy, que se mojen otros... Acompaño mi desayuno con dos trozos de bizcocho de yogur, el mismo que hemos comido en casa toda la vida, desde hará unos 35 años si no me equivoco. La receta es de una tía de mi madre, Antonia, a la que llamábamos "la madrina". "La madrina" era la madrina de bautismo de mi hermana Rosalía, pero nos trataba a los seis como ahijados suyos, no recuerdo a mujer más buena y cariñosa. Para mi eran una fiesta los domingos que venía a casa a comer. Recuerdo la luz y la alegría que toda ella transmitía, con su pelo teñido y sus vestidos de flores con lazo al cuello, su energía... Y era ella quien nos traía este bizcocho, hecho como se hacía antiguamente, en una olla de hierro a presión. El bizcocho, entre tantos chiquillos, caía de momento. Así que "la madrina" acabó dándole la receta a mi madre.

He probado muchos bizcochos y ninguno tan bueno y jugoso como el mío. Comparando recetas con amigas veo que aunque todas llevan prácticamente lo mismo, las cantidades si que varían. Durante toda la primaria de mi hijo he estado llevando el bizcocho a las fiestas, negándome a compartir tan preciada receta, tal vez mi manera de revivir aquella expectación que yo sentía por el bizcocho de "la madrina". 
Ahora comparto mi receta, escrita con esmero en una libretita infantil con pluma de tinta morada con olor a "Candy Candy", para que veáis si tiene años. ¡Tomad nota!


Ingredientes
6 huevos (si me preguntan yo siempre digo que grandes, talla L, que en la época de la receta las gallinas, y más las del corral de mi casa, aún ponían huevos en condiciones), 1 yogur natural o de limón (yo suelo ponerlo de limón), 3 veces la medida del tarro del yogur de azúcar blanca, 3 veces la misma medida de harina de repostería, 2 veces la medida del tarro de yogur de aceite de oliva virgen extra, 1 sobre de levadura en polvo, canela en rama (si es de las pequeñitas que venden en tarro de especias en el supermercado ponemos una entera; si es las grandes de herbolario o de mercado, cortar un trocito y deshacer siempre un poco antes de ponerla en el bol para batir), ralladura de limón.


Ponemos todo en un bol y batimos. Preparamos un molde untado con mantequilla y volcamos el contenido. Horneamos en la parte central de un horno precalentado a 180º (arriba y abajo) y en cuanto suba bajamos la temperatura a 170º o 150º según potencia del horno. Nunca debemos abrir el horno antes de que el bizcocho haya subido del todo pues si no, no seguiría subiendo. El bizcocho se debe hacer despacito, por eso bajamos la temperatura, para que no se nos queme por fuera. Para saber cuándo está listo, pincha el bizcocho con un palillo de hacer pinchitos de madera o metálico y comprobar que sale seco. Ya listo,  dejar enfriar un poco antes de comer.

"La madrina" también fue quien introdujo la ensaladilla en mi casa. Me volvía loca cuando llegaba con aquellla fuente alargada con ensaladilla con todos sus ingredientes, con guisantes, pimientos rojos y hasta con lechuga... Otro día le rendiré homenaje a aquella ensaladilla, de momento hoy el homenaje es para "la madrina" y su bizcocho.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Estofado de ternera muy exótico

Tengo un disgusto que no quepo en mí de pena. A lo peor os ha pasado lo mismo, así que os lo cuento para que nos quede el consuelo de estar menos solos, ¿no?
Yo no soy ludópata ni nada remotamente cercano, por lo que tengo poquísimas probabilidades de que la suerte me encuentre pero, el otro día, pagando en caja la compra en mi supermercado de cabecera, vi unos cupones del mega sorteo maravilloso del once del once de la once. A mi plin, claro. Lástima que, como Rocío se demoraba en cobrarme, me dio tiempo a fijarme bien en el número: 13697. Siendo el 44 el número de serie. 13 es un número que a mi madre le encanta porque muchas y buenas cosas le sucedieron en ese día y como ella nos cobija... 6 somos 6 el número de hermanos Marx... El 97 fue para mí un año de buen recuerdo porque estuvo lleno de ilusión por un proyecto empresarial que emprendí y que no pudo ser, pero esa es otra historia... Y 44 son las primaveras que ya cumplí... Estaba clarísimo, ¿no? Ese número me hablaba directamente a mí. Un manantial sin fondo de promesas parecía, el muy jodido. Y seis euros que costaba. Si llego a sospechar que estaba pagando seis euros por un trocito de papel que, como mucho, serviría de marcapáginas, me hago yo misma una lobotomía antes que comprarlo, pero es que noté cómo el cielo tenía de pronto un no sé qué, como un fulgor. Que las nubes se movían raras, como danzando para mí, y que un ojo me guiñaba dentro de un triángulo. Boba. Me lo creí todo. Compré el papelito como quien compra un pagaré. Pensé: bueno, pues adelanto seis euritos, pero el martes, cuando me toquen los cien mil lerus (con los premios más gordos ni se me ocurrió fantasear) pues ya los descuento. Anoche no sé si fui la única persona de este país que estaba, comiéndose las uñas, pendiente de la web de la once antes de que finalizara el sorteo, con su gato al lado muy pendiente también, porque le dije que le iba a comprar pienso deluxe siempre, que encargaría una gatificacion para todas las paredes y le contrataría un Asisa veterinario. El mejor que hubiera. Aunque la web oficial decía, aún mucho tiempo después de que finalizara (minutos, vale, pero muchos) que el sorteo aún se estaba celebrando, Billy y yo vimos que La Vanguardia digital ya había publicado los números premiados: ¡ja! 03940: el numerito. 106: la serie. Otros premios: ninguno. Así se le quedó la cara a Billy. La mía os la ahorro por compasión. Si llego a vivir en el siglo XIX, del desmayo y las sales no me libra ni dios. ¡Qué pena, de verdad! Llenita de planes estaba.





Según las leyes de la estadística es muy improbable que nos toque la lotería aunque no tanto que nos alcance un rayo. Para compensar, es muy probable que si hacemos un buen guisote, esté bien rico. Vosotros mismos.




Jarrete de ternera: entre un cuarto y medio kilo.
Dos o tres patatas grandes.
Una cebolla.
Una zanahoria grande.
Un tomate.
Dos dientes de ajo.
Aceite
Sal
Pimienta
Jengibre fresco
Cúrcuma
Vinagre de arroz
Granos de mostaza de los de verdad. No me refiero a La Biblia, sin embargo.

Me apetecía hacer un estofado de ternera, de modo que me puse manos a la obra. En una sartén con un fondo de aceite, fui pochando la cebolla picada, los dientes de ajo y el tomate pelado y cortado en dados. Como en la nevera tenía un trozo de jengibre fresco, me dije, por qué no, así que lo pelé, lo corté en rodajas y a la sartén que fue también, a pocharse. Cuando el sofrito estuvo como debía estar, lo pasé a la batidora con el agua justa para que las cuchillas no hicieran ¡gñññññ! y se atascaran. Mientras, fui repasando con el cuchillo la ternera para eliminar la grasa o nervios que tuviera, que algo tenía. La corté como me pareció y la salpimenté. En una olla puse de nuevo aceite y, con éste caliente, fui dorando los dados de carne. Cuando la tuve selladita, añadí las patatas en lascas, la zanahoria en rodajas, el sofrito batido y ya me volví loca, lo confieso. Iba a ponerle vino de cocinar, pero tras lo del jengibre me dije: ¿y porqué no pruebo con el vinagre de arroz, que lo tengo muerto de risa? ¿Un poquito? No, como si no hubiera mañana. Y entonces me acordé de todas las propiedades que tiene la cúrcuma, que si es verdad, lo raro es que existan las enfermedades y los enfermos, pero bueno...¿Un poquito? No, con alegría. Y casi a cubrir de agua y a esperar. Esperar haciendo otras cosas, claro, que me gusta que un guiso se haga despacito. Así que me puse a leer y me acordé de unos granos de mostaza que me había regalado Montse y que no sabía cómo emplear, y me dije: si lo más seguro es que lo tengas todo perdido con este estofado, si lo vas a tener que tirar, Belén, pues dónde vas a ensayar mejor estos granos de mostaza.
Si me sale mal me callo como una meretriz y si está rico me pongo la medalla y lo cuelgo en el blog. Pues aquí lo tenéis: un estofado de ternera distinto y para repetir. No olvidéis que esta mejor de un día para otro. Hoy sigo tan proletaria como ayer, pero he almorzado estupendamente. Ya me diréis, si os atrevéis.

lunes, 10 de noviembre de 2014

CROQUETAS DE PUCHERO

Os voy a enseñar a hacer las croquetas como me enseñó a mi en su día mi amiga Sandra.
No todo el mundo la hace igual, de hecho yo las hago con aceite y poniendo la harina al principio y mi hermana Mercedes las hace con mantequilla y añadiendo harina al final según admita. Mi madre las hace con cebollita picada y yo no la pongo porque como he dicho otras veces, no puedo con la cebolla pochada, ¡qué le vamos a hacer!


Para empezar, éstos son los ingredientes: aceite de oliva virgen extra, harina, caldo de puchero, carne del puchero, sal y pimienta (opcional). Y harina, huevo y pan rallado para empanar.


Yo empiezo por poner un buen chorreón de aceite en la sartén y añado 2/3 cucharadas de harina. Rehogo con el aceite fuerte y sin parar de remover, quitando grumos y evitando que se tueste demasiado. Si eres de los que gustan de ese toque de cebolla, debes de pocharla con el aceite antes de añadir la harina.



Ya deshecha la harina vamos agregando el caldo del puchero poco a poco, bajamos un poco el fuego y no dejamos de remover. El caldo debe de estar a temperatura ambiente, nunca frío, para no perder el calor de la coción. Y seguimos removiendo, todo con mucha paciencia. Cuando ya tiene una consistencia con la que podemos remover todo toda la masa al toque de un cucharón, y ésta se despega y se mueve suavemente por la superficie es cuando echamos la carne desmenuzada y mezclamos todo. Si antes ves que te has quedado sin caldo y necesitas más, puedes añadir leche (siempre a temperatura ambiente). Ahora es también el momento de probar la masa y de salpimentar al gusto si ves que te falta algo. Yo no le suelo añadir nada si el puchero estaba bien de sal, pero eso ya depende de cada uno...


Lista la masa, la dejamos enfriar al menos 8 horas. Yo cubro la bandeja con un trapo limpio y la dejo fuera de la nevera a no ser que estemos en verano y haga mucho calor, que entonces si que la guardo en la nevera.


Más tarde, o al día siguiente, las amaso dándoles forma y las paso por harina, huevo y pan rallado, en este orden.




Ya sólo queda freír en aceite bien caliente las que te vayas a comer, las demás, al congelador para otro día. 


Hacer croquetas es muy fácil, y una vez que le coges el truco ya es cuestión de improvisar según el día. Si las haces de pescado o marisco las puedes hacer con caldo de pescado o de haber cocido las gambas, y les va estupendamente un toque de nuez moscada. Al igual que a las de jamón y huevo duro picadito - éstas las hago con leche, añadiendo sal, pimienta y nuez moscada. A las de espinacas y piñones les va estupendamente un ajito frito muy picado (antes de poner la harina). Y si haces cocido, aparta un trozo de morcilla (que hay que desmenuzar) y de caldo, no veas cómo están éstas, de escándalo. Para las de queso lo mejor es mezclar varios tipos (queso azul, cheddar y mozzarela, por ejemplo), y ponerle un poquitín de orégano; yo éstas las hago dándole forma de palitos o sticks.

Y os dejo con una recomendación y la razón por la que empecé a hacer croquetas allá por el año 2001. El restaurante se llama 29 Fanegas, en la Calle General Oraá nº 29 de Madrid. Es un restaurante principalmente de pinxos, se come de todo y muy bien, pero lo mejor son las croquetas de morcilla que te ponen en la barra con la consumición mientras te tomas el aperitivo o esperas mesa. 

¡Saludos y buen provecho!