viernes, 5 de junio de 2015

ENSALADA RUBIANO

Mal empiezo si tengo que empezar pidiendo perdón, pero bueno, también es verdad que por algo se empieza: pido perdón a todos los cordobeses por llamar Rubiano a esta ensalada. Tengo entendido que es típica de Córdoba, aunque nunca en mis visitas a la ciudad o a su provincia la he encontrado en carta alguna, ni como ensalada, ni como guarnición ni como nada de nada. En nuestra casa, en Marchena, solía hacerla mi padre, la llamábamos ensalada Rubiano y la seguimos llamando así, claro, en su merecido honor. Nuestro abuelo paterno decía ser de Cabra (no lo era, pero es lo que tienen las autobiografías, que cada uno es dueño de la suya) y a lo mejor viene de ahí su inclusión en el recetario familiar.



A veces nos da un poco de apuro publicar en el blog recetas que no tienen ninguna ciencia, ni apenas ingredientes, ni casi elaboración, pero puede que estemos dejando de compartir platos muy eficaces y, por tontos que nos parezcan a quienes los conocemos, muy sorprendentes y desconocidos para los demás. Por si acaso es el caso:

Unos cogollos de lechuga
Cuatro o cinco dientes de ajos
Aceite de oliva
Vinagre de jerez
Sal

De los cogollos, quitamos las hojas más feas y la parte más fea de las hojas. A mí me gusta hidratarlos al menos un par de horas para que queden más crujientes. Se pueden cortar en cuartos longitudinales o en rodajas transversales, eso va en el gusto. Pelamos los dientes de ajo y los cortamos en laminas finas. Ponemos a calentar el aceite y los freímos con cuidado de que no se quemen. Mientras tanto escurrimos bien los cogollos y los ponemos en una fuente. Salamos, repartimos por encima el aceite y los ajitos recién apartado del fuego, aderezamos con el vinagre y listo. Se come así, templada. También podemos poner una cucharadita de moka de pimentón dulce y media de pimentón picante en el aceite recién apartado. Yo esta vez no lo hice, pero le da otro punto y también está riquísimo, aunque la verdad es que no lo necesita.

Creedme, es un lujazo. Ya me contaréis si os animáis a hacerla.



9 comentarios:

  1. Buenísima la ensalada, Belén, yo hacía mogollón que no la comía y me encantó comerla el otro día en tu casa.
    ¿Que el abuelo no era de Cabra?¿Y de dónde era entonces? Ay ay ay... Más besitos mía!

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  2. Ja, ja, ja. No te acostarás sin saber una cosita más. El abuelo creo que nació en el Arahal, aunque no estoy dispuesta a apostar nada, porque todas las apuestas las pierdo y mi memoria es la que es. Lo que sí es cierto es que, de todos los sitios donde vivió, el que más le gustó fue Cabra y decía que él se sentía egabrense. Besitos.

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  3. En serio ... decidme la verdad ... ¿¿me adoptasteis, no?? El abuelo no solo no era de Cabra sino que, además, yo jamás le escuche decir eso. Y sí, Belén, "acetate", era de Arahal.

    bsos pa' las dos!

    P.D.: la ensalada estaba de escándalo, doy fe.

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    1. Sí, yo soy la primera y la única biológica, luego os adopté a todos. El abuelo vivió en Cabra y decía que se sentía de allí, a pesar de no haber nacido allí. Estoy segura de eso como de que hoy hace calor. Ea, a juí.

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  4. Os lo aclaro yo... El abuelito Pepe nació en Arahal y lo único q le unía a Cabra era q tenía familia y pasaba alguna temporada allí de visita. Ensalada rica rica. Besos fuertes!

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    1. Ver respuesta a Rosalía. Pesadas.
      Hasta a Beatriz, que no come nada, le gusta esta ensalada. Seguro que a Carlos también le gustará. ¡La llevamos en el ADN!

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  5. Joder cuantos recuerdos me evoca esta receta, mi madre la hacía cuando mi padre traía del campo las primeras y más tiernas lechugas. Al principio de estar casado, hace ya 30 años, recuerdo que la hacía mucho, pero ha pasado la intemerata de tiempo que la tengo dormida en el baul de los recuerdos, hoy tu la has despertado de su largo sueño. Un fuerte beso

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    1. Proust era un poco cansino, pero acertó de lleno con sus magdalenas ¿verdad?

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    2. ¿Tu te has leido los siete tomo y las casi tres mil páginas? Una heroicidad. Yo me atgraganté y con el Ulyses ni te cuento

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