jueves, 28 de abril de 2016

CABRILLAS "RECETA DE MI MADRE"


En Abril, aguas mil...porque no voy a decir aquello de que la lluvia en Sevilla es una pura maravilla porque no es verdad. Pero llueve y siguen saliendo caracoles y sobre todo, cabrillas.
Hace poco las hice en salsa de tomate y ahora las quería hacer como se han comido de toda la vida en mi pueblo, Marchena. Y voy yo y quiero hacerlas un martes de feria. Salgo de trabajar y me voy a "La Casa de las Especias" en busca de mis especias de caracoles. CERRADO. Hasta el lunes próximo no volvían a abrir en horario de tarde para que yo pudiera ir a comprarlas. Así que a ver que hacía yo con mis cabrillas limpitas esperándome...
Mira, voy a llamar a mi madre que seguro que ella sabe cuáles son las especias y hago yo el popurrí. 
Mi madre tiene soluciones para todo. De hecho ella hace las espinacas sin especias de espinacas y están buenísimas.
Así que de nuevo, la receta es de mi madre que es la gran cocinera de esta casa. Un día de estos le pongo internet y la doy de alta en el blog...más ahora que estoy tan sola...

Pues bien, empezamos por lavar las cabrillas (después de haberlas tenido un día en ayuno) en agua fría con sal para que vayan soltando la baba, las cacas y todo eso que no nos gusta. Yo las lavo mucho y les cambio el agua constantemente. Todo esto cuidando bien de que no se salgan de la olla donde lo hagamos.
Ya limpias las pasamos a una perola grande y las vamos dejando amodorrar con el fuego bajito para que saquen bien cabeza y luego sea fácil de comerlas.
Cuando ya están todas muertas (que cruel) y con la cabeza fuera, subimos el fuego y les damos unos 
minutos de cocción hasta ponerlas tiernas.
Enjuagamos y apartamos.


Las colocamos en una olla grande y le añadimos un majado de pan, cebolla y ajos fritos.


  

Le ponemos pimienta molida, bastante comino en polvo, una guindilla troceada, sal, pimentón dulce de la Vera (si puede ser), una hojita de laurel y removemos todo.




Por último, un buen chorreón de vino y dejar cocer un poquito para ligar sabores.


El resultado nos encantó a todos, tanto que ya las he hecho así un par de veces...¡Gracias mami, un éxito!


 Lo dicho, doy por terminada la temporada de cabrillas que su trabajo para limpiarlas tiene.

¡Saludos a tod@s!

4 comentarios:

  1. Me pirran las cabrillas. Eva, mi mujer, es de caracoles pero yo de cabrillas a muerte. No las he cocinado nunca y me da pereza hacerlo, así que las compro en un bar de los Bermejales cuando salgo de los partidos de padel y me pego unos homenajes de órdago. El año pasado descubrí unas tarrinas de cabrillas en salsa de tomate en Valdejimena (¡sí, sí, en Valdejimena!) cojonudas y a un precio imbatible. ¡Viva Valdejimena! Ponle internet a tu madre para que nos deleite con algunas recetillas y mitigue tu soledad cibernética. Un besillo con sabor a comino y orégano.

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    1. Sí que da pereza, tiene su trabajo, así que yo ya me planto... Lo de mi madre ya se andará. Un beso, Ricardo.

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  2. Ole, ole y ole tu madre!!!!! Felicitala por la receta y por el dia de las madres.
    Los caracoles están para chuparse los "deos".
    Besitos y buen fin de semana.

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    1. Seguro que te ha leído, Toñi, muchas gracias. Besitos!

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